El proyecto perdón: el perdón visto desde el trabajo con enfermos

| Autor | Michael S. Barry |
|---|---|
| Subtítulo | El sorprendente descubrimiento que nos revela cómo superar el cáncer, encontrar la salud y vivir en paz |
El perdón suele tratarse como un deber moral o como un consejo amable. Michael S. Barry lo aborda desde otro lugar: su trabajo como capellán en el acompañamiento de pacientes oncológicos, lo que le da al libro una base distinta a la de la mayoría de los textos sobre el tema.
Qué propone
Que el perdón no es principalmente un favor que se le hace a quien ofendió, sino una condición de la salud de quien perdona. La reformulación es la parte valiosa: cambia el perdón de obligación hacia otro a decisión sobre uno mismo.
Barry recoge investigación sobre la relación entre resentimiento sostenido, estrés crónico y respuesta inmune, y la pone junto al trabajo pastoral que hacía a diario con personas gravemente enfermas.
Por qué el perdón cuesta tanto
- Se confunde con olvidar, y nadie puede decidir olvidar
- Se confunde con excusar, como si perdonar quitara gravedad al daño
- Se confunde con reconciliarse, que exige a dos y no siempre es posible
- Se cree un acto único, cuando en la práctica hay que rehacerlo muchas veces
Deshacer esas cuatro confusiones es lo más útil del libro, y funciona igual para un lector que no comparta su marco: el perdón entendido así deja de ser una exigencia imposible.
Para quién es útil
- Quien arrastra un rencor antiguo y no encuentra razón para soltarlo
- Personas que acompañan enfermos o procesos de duelo
- Lectores interesados en la relación entre estado emocional y salud
Lo que la investigación sí sostiene
Conviene separar lo que el libro documenta de lo que sugiere. Que el resentimiento sostenido se asocia a estrés crónico, y el estrés crónico a peor respuesta inmune, es algo con respaldo en la literatura científica y es lo que Barry apoya en fuentes.
De ahí a afirmar que el perdón cura una enfermedad hay una distancia que el propio texto no recorre, aunque su portada insinúe otra cosa. Barry habla de calidad de vida, de manejo del dolor y de cómo transcurre el tratamiento, que son afirmaciones mucho más modestas y mucho más defendibles.
Leído con esa distinción en mente, el libro aporta algo poco habitual: una razón práctica y comprobable para trabajar el perdón, dirigida a quien no se mueve por el argumento moral.
Una advertencia honesta sobre el subtítulo
La portada promete más de lo que el libro sostiene. «Cómo superar el cáncer» es una formulación de marketing editorial que el propio texto no defiende: Barry es bastante más prudente que su cubierta.
El perdón no cura el cáncer, y presentarlo así puede hacer daño real a una persona enferma que concluya que su enfermedad depende de su actitud. Leído con esa salvedad, el contenido vale; leído literalmente desde la portada, es peligroso.
Con qué otros libros conversa
Se lee bien junto a Pacificadores, de Ken Sande, que da el procedimiento concreto para resolver el conflicto que está detrás. Barry explica por qué conviene recorrerlo; Sande, cómo.
Qué leer después
El paso siguiente, si hay una relación concreta que reparar, es Pacificadores: Barry explica por qué conviene perdonar y Sande explica cómo se hace, paso a paso. Y para los casos en que el rencor viene de una historia familiar larga, el libro de Marilyn Hickey aborda ese ángulo.
Más sobre el autor y su trabajo en el artículo sobre el perdón en Wikipedia.
Este libro es parte de mi lista de lecturas. El resto está en el blog, ordenado por categorías, y en mi currículo está el contexto de por qué leo lo que leo.