103 preguntas de los niños sobre lo que es bueno y lo que es malo

| Autor | Con introducción de Josh McDowell |
|---|---|
| Subtítulo | Con respuestas de la Biblia |
Las preguntas de los niños sobre el bien y el mal tienen una cualidad incómoda: son directas, llegan sin aviso y no admiten un «ya lo entenderás cuando seas grande». Con introducción de Josh McDowell, este volumen traslada al mundo infantil el planteamiento de Es bueno o es malo.
Qué propone
El formato es el acierto: preguntas concretas que los niños efectivamente hacen, no las que un adulto imagina que harían. Esa diferencia se nota en cada página y es lo que lo vuelve utilizable.
Cada una recibe una respuesta breve sobre si eso es bueno o es malo, apoyada en un texto bíblico, escrita en lenguaje que un niño entiende sin que el adulto tenga que traducir sobre la marcha.
Qué tipo de preguntas de los niños aborda
- «Si digo una mentira y no sabía que lo era, ¿es mentira de todas maneras?»
- «¿Qué es la conciencia?»
- «¿Cómo puedo saber la diferencia entre lo bueno y lo malo?»
- «¿Por qué está mal si nadie sale lastimado?»
Son preguntas de los niños que un adulto no siempre sabe responder de improviso, y ahí está el valor del libro: no es para el niño, es para quien tiene que contestarle.
Para quién es útil
- Padres a los que su hijo les hizo una pregunta que no supieron responder
- Profesores de escuela dominical y de educación básica
- Quien trabaja con niños y necesita material de consulta rápida
- Abuelos que quieren acompañar sin contradecir a los padres
Por qué el formato de pregunta funciona con niños
Un niño no aprende ética por exposición sistemática. Aprende por casos: esto que pasó hoy en el recreo, esto que hizo mi hermano, esto que vi en una pantalla. El formato de pregunta y respuesta se ajusta a esa forma de aprender mejor que cualquier capítulo ordenado por temas.
Hay además una ventaja práctica: las preguntas de los niños llegan cuando llegan, no cuando el adulto ha preparado la lección. Tener un libro donde buscar la respuesta concreta en el momento concreto vale más que un tratado que se leyó hace dos años.
El riesgo del formato es la fragmentación: ciento tres respuestas sueltas no construyen por sí solas un criterio. Por eso el libro se sostiene mejor acompañado de la conversación cotidiana, y no como sustituto de ella.
Cómo conviene usarlo
Funciona mejor como libro de consulta que como lectura seguida: se busca la pregunta cuando aparece, no se lee de corrido. Leerlo entero de una vez es aburrido y además innecesario.
Conviene además leer la respuesta antes de darla, y adaptarla a la edad concreta del niño. Las respuestas están escritas para un rango amplio, y la misma formulación que a un niño de diez le resulta clara a uno de cinco le resulta abstracta.
Una nota sobre la edad
El libro cubre un rango amplio y eso es a la vez su ventaja y su límite. Las preguntas de los niños de cinco años y las de once no se responden igual, aunque sean la misma pregunta, y el adulto tiene que hacer ese ajuste al leerla en voz alta.
Qué leer después
Cuando el niño crece, la continuación natural es Es bueno o es malo, que es el mismo planteamiento con el nivel de argumentación que pide un adolescente. Y para el adulto que acompaña, Relaciones explica por qué las preguntas de los niños dejan de hacerse cuando el vínculo se deteriora.
Más sobre el autor y su trabajo en el sitio oficial de Josh McDowell Ministry.
Este libro es parte de mi lista de lecturas. El resto está en el blog, ordenado por categorías, y en mi currículo está el contexto de por qué leo lo que leo.