Qué es usabilidad: facilitar por diseño el uso de una interfaz

La usabilidad es el arte de facilitar, mediante el diseño, el uso e interacción de una interfaz que comunica a un usuario con un sistema de cómputo. Dicho de otra forma: es la diferencia entre que alguien logre lo que vino a hacer o se vaya sin hacerlo.
Por qué no es lo mismo que «que se vea bien»
Un sitio puede ser hermoso y difícil de usar, y esa combinación es más común de lo que parece. La estética se juzga mirando; la usabilidad solo se juzga usando, y por eso rara vez se detecta en una reunión de aprobación.
El síntoma clásico es un cliente encantado con la maqueta y una tasa de conversión que no se mueve. Nadie mintió: se aprobó lo que se veía, no lo que se usa.
Cinco criterios para medir la usabilidad
- Aprendizaje: cuánto tarda alguien nuevo en lograr su primera tarea
- Eficiencia: cuántos pasos exige una vez que ya se sabe usar
- Memorabilidad: si al volver un mes después hay que reaprender
- Errores: cuántos se cometen y si se pueden deshacer
- Satisfacción: si la persona volvería a usarlo por gusto
El cuarto es el que más se descuida en sitios chilenos: formularios que borran todo lo escrito cuando un campo falla. Ese error no es un detalle, es una venta perdida.
Cómo se prueba sin presupuesto
No hace falta un laboratorio. Cinco personas que no conozcan el proyecto, una tarea concreta —«compra un producto», «encuentra el teléfono»— y mirarlas en silencio detectan la mayoría de los problemas de usabilidad.
La regla difícil es no ayudar. En cuanto uno explica, deja de estar probando el sitio y empieza a probar su propia explicación, que no acompaña al usuario real.
La usabilidad también es un asunto de acceso
Un sitio difícil de usar excluye, y no a todos por igual. Una persona mayor, alguien con baja visión o quien navega con conexión lenta encuentra obstáculos que el diseñador no experimenta nunca.
Buena parte de lo que mejora la accesibilidad mejora la usabilidad para todos: contraste suficiente, texto que se puede agrandar, imágenes con descripción, y navegación que funciona con teclado. No es un añadido para una minoría, es diseño mejor hecho.
Medir es mejor que opinar
Las discusiones sobre usabilidad se resuelven mirando, no argumentando. Cuando dos personas del equipo discrepan sobre si algo se entiende, la salida no es convencer al otro sino traer a tres usuarios y observar qué hacen.
Es más rápido de lo que parece y termina la discusión en una tarde. Además tiene un efecto lateral valioso: quien ve a un usuario real trabarse con algo que él diseñó no vuelve a discutirlo desde la opinión.
Los errores más frecuentes que veo
Menús con quince opciones donde tres bastarían; botones que no parecen botones; texto gris claro sobre blanco; formularios que piden datos que nadie va a usar; y el peor de todos, un sitio que en el teléfono obliga a hacer zoom para tocar un enlace.
Todos son baratos de corregir y caros de mantener. Si quieres el marco formal, la norma ISO y su definición están bien resumidas en el artículo sobre usabilidad.
Para cerrar
La usabilidad no es un lujo que se añade cuando sobra presupuesto: es lo que determina si el trabajo sirvió para algo. Un sitio que nadie logra usar es dinero gastado en algo que no se usa, por bonito que haya quedado. Y lo alentador es que la mayoría de las mejoras de usabilidad son gratuitas: consisten en quitar obstáculos, no en agregar funciones.
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