Identificar y romper maldiciones: el tratamiento más sistemático del tema

| Autor | John Eckhardt |
|---|
Sobre romper maldiciones hay mucha literatura y poca precisión. John Eckhardt trabaja el mismo terreno que el libro de Marilyn Hickey, pero con una diferencia de método que decide cuál conviene leer primero: donde Hickey es pastoral, Eckhardt es sistemático.
Qué propone
El libro se ordena en tres movimientos, y dedica bastante espacio al primero, que es justamente el que la literatura suelta se salta.
- Definir: qué se está llamando maldición y qué no
- Identificar: qué señales permiten reconocerla en un caso concreto
- Romper: el procedimiento, con sus pasos y su orden
Esa insistencia en definir antes de actuar es lo que lo separa del resto. Intentar romper maldiciones sin haber establecido qué se entiende por tal produce un ejercicio que no se puede evaluar ni cerrar.
Para quién es útil
- Quien ya leyó a Hickey y quiere un tratamiento más estructurado
- Líderes que acompañan a personas con historias familiares difíciles
- Lectores que prefieren un texto con categorías explícitas
Las categorías para romper maldiciones
La parte más original del libro es la clasificación. Eckhardt distingue tipos según su origen, y esa distinción determina el procedimiento para romper maldiciones en cada caso.
- Las heredadas por línea familiar, que exigen trabajo sobre la historia
- Las que se atribuyen a decisiones propias, que exigen renuncia explícita
- Las asociadas a lugares u objetos, la categoría más discutida del libro
- Las que provienen de palabras dichas sobre una persona, sobre todo en la infancia
La cuarta es la que más resonancia tiene fuera del marco del libro. Que lo que se le repite a un niño sobre sí mismo condicione su vida adulta es algo que cualquier psicólogo suscribiría, aunque no use este vocabulario, y es un buen punto de entrada para un lector escéptico.
La diferencia con Hickey
Vale la pena decirla con claridad. Hickey escribe para acompañar a una persona concreta: su libro avanza con historias y su fuerza está en el reconocimiento, en que el lector diga «esto me pasa a mí».
Eckhardt escribe para construir un marco: define términos, clasifica y propone un procedimiento. Quien parte desde una experiencia personal probablemente entre mejor por Hickey; quien quiere entender el tema como cuerpo de doctrina, por Eckhardt.
Cómo conviene leerlo
Es el más denso de los dos en referencias bíblicas, lo que lo hace más útil como material de consulta que como lectura corrida. Conviene tenerlo a mano y volver a la sección que corresponda.
La misma advertencia que vale para Hickey vale aquí, y quizá más por el tono sistemático: un marco explícito da seguridad, y esa seguridad puede llevar a aplicar la categoría a situaciones que se explican por causas ordinarias. Romper maldiciones no sustituye a la ayuda profesional cuando esta hace falta.
El tono, y a quién puede incomodar
Eckhardt escribe desde una tradición pentecostal explícita y no lo disimula. Un lector de otra tradición encontrará afirmaciones que no comparte, y conviene saberlo antes de abrirlo: el libro no está escrito para convencer a quien duda del marco, sino para ordenar a quien ya está dentro de él.
Qué leer después
Si se llega a este libro sin haber leído el de Hickey, conviene hacerlo después: Cómo librarnos de las maldiciones generacionales aporta el registro pastoral que aquí es más doctrinal. Y para el trabajo relacional que casi siempre acompaña a romper maldiciones, El proyecto perdón.
Más sobre el autor y su trabajo en el artículo sobre bendición en Wikipedia.
Este libro es parte de mi lista de lecturas. El resto está en el blog, ordenado por categorías, y en mi currículo está el contexto de por qué leo lo que leo.